lunes, 20 de febrero de 2012

Tema 1, Motivación y Recompensa


MOTIVACIÓN Y RECOMPENSA

Las personas continúan esforzándose cuando tienen éxito, pero se retiran en aquellos casos en los que no obtienen recompensa.

EL JUEGO DE LA CAPACIDAD

Si una tarea es resuelta por la mayoría de las personas sin dificultad, el alumno considera que requerirá menos capacidad que aquella que es más costosa de llevar a cabo por la mayoría, esta tarea, en cambio, requerirá una mayor capacidad. Sucede lo mismo con el fracaso.
Reconocer el fracaso resulta de especial importancia a la hora de solucionar los problemas, pero los niños consideran que si piden ayuda se les verá como “tontos".

AGRUPAR DE ACUERDO A LA CAPACIDAD

Se acentúan las diferencias iniciales entre los grupos. Se fomentan aspiraciones insensatas, la baja autoestima, la agresividad y las actitudes negativas hacia la escuela.
Las expectativas del profesorado influye de manera directa en el alumno, es decir si el profesor piensa que el alumno no será capaz de afrontar un trabajo determinado esto será así.
Los profesores atribuyen su indiferencia a una falta de capacidad.

APRENDER A PERDER

Cuando aparece la imposibilidad de equilibrar el éxito y el fracaso, se fomenta un patrón de "cambios atípicos" (Diggory, 1966):
-          Incrementar o mantener sus expectativas después de fracasar en vez de disminuirlas. Los niños creen que lo que desean que ocurra sucederá.
-          Los profesores refuerzan, sin darse cuenta, unas metas destinadas a no ser alcanzadas.

LAS RECOMPENSAS COMO FACTORES DE MOTIVACIÓN

Si proporcionamos las recompensas adecuadas, en número suficiente, incitaremos a los estudiantes pasivos.
De Charms, 1983; en su trabajo  relaciona lo investigado anteriormente con los efectos negativos y positivos de los premios:
-          No usar premios cuando son experimentados por el estudiante como agentes de control (disminuye el interés del alumno).
-          No usar premios si se quiere que los alumnos aborden tareas difíciles.
-          No usar premios cuando se desea transferir lo aprendido a situaciones posteriores no premiadas.
-          No usar premios cuando éstos son superfluos, innecesarios.
-          Premiar las tareas habituales obligatorias o de memorización (inmediato), pero no la creatividad o la solución de problemas (interferido).

EL EFECTO DE LA SOBREJUSTIFICACIÓN

Recompensar innecesariamente por hacer algo que ya gusta  puede debilitar el interés por la tarea. Este efecto perjudicial adopta muchas formas:
-          Los estudiante elegirán tareas más fáciles (Harter, 1974).
-          Perseveran menos cuando estudian (Fincham y Cain, 1986).
-          Son menos creativos y flexibles cuando se esfuerzan por solucionar problemas (Amabile, 1982).
-          Están más dispuestos a limitarse a "adivinar" las respuestas correctas (Condry y Chambers, 1978).
-          Tienden a recordar menos la información aprendida (Grolnick y Ryan, 1986).
Los niños que adquieren una mentalidad extrínseca manifiestan muchas de las características que hemos relacionado con la indefensión aprendida.
Cuando se ofrece recompensas por su buena conducta y su buen trabajo escolar, se vuelven oportunistas (Pittman, Boggiano y Ruble, 1983) e intentan conseguir el máximo de recompensa con el mínimo esfuerzo, un orientación al trabajo conocida como "Principio del mini-maxi" (Kruglanski, 1978).

LAS CALIFICACIONES

-          Motivan a los que menos lo necesitan y desaniman a quienes más necesitan ser motivados.
-          Motivan a algunos estudiantes de forma temporal y por razones equivocadas (amenaza de fracaso)
-          Impiden a los estudiantes más capaces hacer uso al máximo de sus facultades.
-          Lo más probable es que las calificaciones intensifiquen las conductas de evitación, y que exageren el valor de la capacidad como fuente de valía.
 El resultado inevitable de este proceso es el almacenamiento de niños, es decir, el agrupamiento de acuerdo a la capacidad, da lugar a un sistema de castas y genera humillación. Los que abandonan no son necesariamente los peores capacitados.

UNA NUEVA FILOSOFÍA

La clave para motivar adecuadamente a los alumnos, depende de proporcionar instrucciones ni muy fáciles ni muy difíciles de ejecutar. Para ello, se requiere que el profesor conozca bien el punto de partida de sus alumnos y que sea capaz de buscar la manera de ensalzar las cualidades de cada alumno y se reconozcan las diferencias de capacidades como parte de la singularidad.
Se deben ampliar las creencias de los estudiantes sobre la naturaleza multidimensional de la capacidad e incrementar la valoración de las diversas formas en que patrones distintos de capacidad son relevantes para problemas diferentes.

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